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Déjate SER

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De repente un día te levantas sin fuerza.
Sin energía.
Tienes que currar y no puedes, no avanzas.
Te cuesta demasiado esfuerzo todo, hasta llorar. Estás agotada.
Tu cabeza defiende que la vida es jodida, que no tiene sentido.
Pero lo piensas mejor, bueno, mejor dicho, lo sientes mejor, y dices:
“No, no es la vida, la vida es brutal; es la gente.”
Caminamos sin energía.
Haciendo cosas simplemente porque el resto las hace o porque alguien las ha impuesto.
Porque supuestamente eso es lo “correcto”.
Y quieres Gritar. Llorar. Salir. Correr. Escapar. Dejar de existir.
Pero no puedes. No sabes por qué, pero esta vez no debes.
Sólo quieres Romper.
Romper contigo misma, abrirte en canal. Probar nuevas vías.

¡Cómo he llegado hasta aquí!, ¿al control?, ¿a la imagen?.
A ser esa “mujer de bien” que me han dicho debo, ¡Qué bien me lo vendieron!
Un curro que me de estatus para que me admiren,
estar a la última en pasarela para que miren y envidien,
conocer los mercados financieros y tener control, dinero,
hacer un viaje increíble para, sobre todo, poder contarlo,
conseguir a esa persona por la imagen y el prestigio que me daría.
“No, no, yo no lo hago por nada de eso, es sólo porque me gusta”. Ya claro. ¿Y por qué te gusta?.
Siempre lo hacemos, constantemente y en todo, por algo más allá de lo que creemos que somos. ¿Quién dirige tu mente?, ¿Tú?, ¿Quién genera tus deseos?, ¿Tú?.
Gastamos nuestra fuerza hacia fuera, sí, y todo el rato.
Nos viene impuesto y no espabilamos.
Pueden ser hasta en las cositas más sutiles, pero se sigue dando. No nos libramos.
Puede que hasta en la música que seleccionamos o la casa que compramos.
Sólo pregúntate honestamente cada vez que haces algo.
¿Por qué?
El grupo que escuchas, te gusta porqué sí o porque le gustaba a esa persona y ya lo hiciste tuyo, o porque te da una imagen de algo a lo que quieres pertencer…
Música, moda, libros, deportes, política, restaurantes, futbol… es extrapolable a todo.
Todo para buscar esa seguridad fuera que no hallamos dentro y que nos debilita aún más. Sólo debemos ponernos a ello.
¡Qué de preguntas directas para uno mismo!…
Pero no es màs que un poco de trabajo.
Vamos, no te mientas. Porque eso te va a ir mermando, agotando, alejando. Debilitando.
Háblate un ratito al día, llega al fondo de todo.
No se trata de dejar nada, puedes seguir haciendo lo que te plazca, claro. Pero al menos con la ventaja de saber por qué actúas así. Aunque al verlo puede también se vaya dejando.
La seguridad está dentro de cada una. Revolvamos todo, pongámoslo patas arriba. Todo.
Sólo rompiendo podremos dejarnos ser y ver la vida que es.
Conócete, mira a tus miedos, mira hacia tus adentros.
Ríndete ante lo que de verdad eres.

Déjate Ser, irradiarás lo que jamás habrías soñado.
Déjate Ser, serás sin desearlo todo aquello que deseaste.
Déjate Ser, para simplemente ser lo que eres. Nada màs que eso: TÚ.

Airún M.

 

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