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El Café

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Hoy nos hemos levantado con complejo de cuadernillo Rubio,
de aquellos que nos ayudaban a mejorar nuestra caligrafía.
Es por eso que os proponemos algo para quizá mejorar nuestra
caligrafía interior.

Hoy podrías plantearte hacer un ejercicio sencillo.
No sólo leer frases y palabras bonitas, si no también intentar llevarlas a la práctica.
Sí, hoy, ya, ahora,…
Hoy podrías poner en práctica, centrarte concienzudamente en
saborear tú día.
Porque sí, porque te lo mereces.
FLUIR en cada momento.
¿Difícil reto, no? pero como todo, es práctica.
No puedes cambiar lo que te sucede, pero sí como te afecta y como reaccionas.
Que si hoy tu jefe te grita, que si un conocido te mira mal, que si tu hermano
llega media hora tarde,…
Párate antes de decir o hacer.
Respira, déjate respirar y observa.
Observa como reaccionas, mírate y después, actúa correctamente para no
dañar ni dañarte.
Todos vivimos dentro de la misma marea de idas y venidas, creando, a
veces, un tremendo oleaje. El problema es que algunos se marean demasiado
y no son conscientes de lo que hacen o dicen.
Intentemos con nuestra calma interior, con nuestro fluir, hacer que el
oleaje sea más calmado y gozar del vaivén.
Al principio no será fácil, porque hacer algo nuevo por primera vez
siempre es raro, pero hay que intentarlo para cambiar cosas.
En uno y en el resto.
Después de unas cuantas sesiones de práctica probablemente empezarás a
ver la magia de la vida. No desistas.
Ser un grano de café en el agua hirviendo, y no gritar porque el calor te
quema, sino ser capaz de ver y decidir diluirte en ella porque así
sabes que darás sabor al mundo, darás sabor a tu vida.
E irás perfeccionando tu caligrafía interior poco a poco.

Un pequeño ejercicio para intentar mejorar tu día y probablemente el de
todos los que te rodean.

Como en la siguiente historia:

Un estudiante llegó donde el maestro y dijo:

“-Maestro, estoy cansado, he tenido una vida tan dura, tantas dificultades y problemas, yo siempre nado contra la corriente, y ya no tengo más fuerzas… ¿Qué puedo hacer?”.

El maestro, en vez de responderle puso en el fuego con agua tres recipientes idénticos.
En un recipiente puso zanahorias, en otro puso un huevo, y en el tercero puso unos granos de café.

Pasado un rato retiró del agua las zanahorias y el huevo, y en una taza puso el café del tercer recipiente.

“-¿Qué ha cambiado?”, le preguntó al estudiante.

“-Las zanahorias y el huevo se cocieron y los granos de café se disolvieron en el agua”, dijo el estudiante.

“-Esa es solo una manera superficial de ver las cosas”, comentó el maestro.

“-Las zanahorias que eran duras, al estar en el agua caliente se volvieron blandas y flácidas.
El huevo que era suave y quebradizo, se endureció.
Externamente no han cambiado, ellos sólo cambiaron su estructura bajo la influencia de la misma adversidad, agua hirviendo.
Entonces, las personas fuertes por fuera pueden azotarse en la vida y volverse frágiles, mientras que las personas frágiles y delicadas pueden endurecerse y volverse mas duras”.

“-¿Y el café?”, preguntó el discípulo.

“-¡Esta es la parte divertida!. Los granos de café desaparecieron completamente en el ambiente hostil de lo nuevo y lo cambiaron, convirtiendo el agua caliente en una bebida con sabor.”

Hay algunas personas especiales que no cambian con las circunstancias, ellos cambian sus propias circunstancias y las transforman en algo nuevo y hermoso, y se benefician del conocimiento de la situación.

Autor desconocido.

 

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