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La meditación y sus beneficios

meditación

La meditación es el acto de alterar nuestro estado de conciencia para desocupar nuestra mente de pensamientos y así experimentar calma y tranquilidad. Al aplacar el torrente de imágenes y palabras que nos ocupan la cabeza, logramos vivir plenamente el momento presente y conectarnos con la fuente interior de nuestro ser.

La palabra «meditación» viene del latín meditatio, que originalmente indica un tipo de ejercicio intelectual. De este modo, en el ámbito religioso occidental se ha distinguido entre «meditación» y «contemplación», reservando a la segunda un significado religioso o espiritual.

La meditación se caracteriza normalmente por tener algunos de estos rasgos:

•Un estado de concentración sobre la realidad del momento presente.
•Un estado experimentado cuando la mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos.
•Una concentración en la cual la atención es liberada de su actividad común y es focalizada en Dios.
•Una focalización de la mente en un único objeto de percepción, como por ejemplo la respiración o la recitación constante de un vocablo o de una sucesión de ellos.

La meditación no solo puede tener propósitos religiosos sino estar también enfocada en el mantenimiento de la salud física o mental, e incluso puede tener propósitos de conexión cósmica para encontrar respuestas a preguntas universales que a lo largo de la historia el ser humano ha tenido. Existe una amplia variedad de guías y enseñanzas para la meditación, que van desde las que se presentan en las religiones hasta las terapéuticas, pasando por las ideologías propias de ciertos individuos.

Es frecuente confundir la meditación con técnicas de relajación, visualización o concentración. Aunque la relajación es necesaria para meditar y también una consecuencia de ello, la meditación es algo más profundo y sublime. A pesar de que al meditar nos concentremos en la experiencia en sí o quizás tengamos revelaciones en forma de imágenes, éstas son más una consecuencia del estado meditativo en que estamos, que la intención o descripción de éste.

La meditación requiere práctica y paciencia, pero nunca esfuerzo mental o físico. Puede practicarse en la quietud o el movimiento; en el silencio o en medio del ruido. Por ejemplo, no es inusual para quien tiene experiencia en meditación, hacer sus quehaceres diarios en estado meditativo, e incluso existen técnicas que involucran moverse al compás de la música o un ejercicio intenso. Lo común en todas estas maneras de meditar es la búsqueda de un silencio interno donde la persona se centra en el presente sin ninguna distracción mental.

Ejercicio básico de iniciación a la meditación:

Es importante que al empezar la práctica no se preocupe por la técnica en sí o en si lo está haciendo de forma correcta. Simplemente empiece a construir el hábito, poco a poco, siendo paciente con el proceso y con usted mismo.

1.Elija ropa cómoda y diríjase al lugar reservado. Asegúrese de no ser interrumpido por el teléfono, visitas o alguien de la familia.
2.Comience con tres minutos de respiración hasta que su cuerpo y mente estén relajados.
3.Las primeras veces, mientras se acostumbra, medite sentado para evitar dormirse. Elija una silla cómoda y mantenga una postura relajada pero con la espalda recta y los pies sobre el piso.
4.Prenda una vela y póngala al frente, a una distancia de aproximadamente uno o dos pies. Empiece a meditar concentrándose en la llama. No piense ni mire nada en particular, sólo céntrese en la llama. (Si sus ojos no se adaptan o le molesta la luz, reemplace la vela con un vaso de agua.)
5.Durante la sesión, ideas y recuerdos visitarán su mente; quizás ese uniforme que su hija necesita, el incidente que tuvo en el trabajo esta mañana, las cuentas por pagar, o la cita de la tarde. Contemple estos pensamientos por un segundo y luego sutilmente déjelos de lado. Si regresan, sólo déjelos pasar y despídalos una vez más.
6.Practique todos los días por cinco minutos. Agregue dos minutos de práctica por cada semana que complete.

Beneficios de meditar:

•Disminuye la presión sanguínea y el estrés. Esto fue comprobado en un estudio de la Sociedad Americana del Corazón
•Un estudio de la Universidad de Harvard del 2010 concluyó que la mitad del tiempo que estamos despiertos nuestras mentes se pierden en pensamientos. Es decir, 47 por ciento del día pensamos en las preocupaciones, en cómo hacer o no hacer las cosas, y evitamos el momento presente. Meditar ayuda a estar más centrado en el aquí y el ahora.
•Quienes practican meditación tienen más habilidad para leer las expresiones faciales de los demás y muestran más actividad en las regiones del cerebro relacionadas con la empatía.
•En los meditadores se ha descubierto también un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección.
•Al meditar, el cerebro pasa de crear ondas beta (de acción) a ondas alfa (de relajación). Hacerlo con los ojos abiertos ayuda a entrar en un estado de ondas alfa sin dormirse y estas regeneran los sistemas nervioso, inmunitario y hormonal.
•Aumenta la plasticidad de las neuronas y mejora la coordinación entre las células del cerebro. Esto implica que los meditadores son más abiertos a inducir cambios permanentes y positivos en su forma de pensar, que influyen positivamente en su salud y bienestar.
•Practicando meditación con yoga, las personas tienen músculos más flexibles y elásticos.
•Al bajar el ritmo cardíaco mediante la respiración se reducen los índices de ansiedad, nerviosismo y depresión.
•Cuanto más tiempo lleve meditando una persona, mayor es el plegamiento de una zona del cerebro denominada corteza insular. Esta se relaciona con el sistema límbico y las emociones, y con los procesos afectivos y la conciencia.

Artículo publicado en centrodesuperacionpersonal.com

 

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