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Meditando con Matthieu Ricard

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Matthieu Ricard (nacido en 1946) es un monje budista que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal.

Nació en París. Es hijo de Jean-François Revel, un filósofo francés de renombre, por lo que creció rodeado de las ideas y personalidades de los círculos intelectuales franceses. Viajó por primera vez a la India en 1967.

Obtuvo el doctorado en genética molecular en el instituto Pasteur. Después de terminar su tesis doctoral en 1972, Ricard decidió abandonar su carrera científica y concentrarse en la práctica del budismo tibetano. Vivió en el Himalaya y fue discípulo de Kangyur Rinpoche, un maestro de una ancestral escuela budista de la tradición Nyingma. Después se convirtió en discípulo cercano de Dilgo Khyentse Rinpoche hasta su muerte en 1991. Desde entonces, ha dedicado sus esfuerzos a completar la visión de Khyentse Rinpoche.

Las fotografías de Ricard de los maestros espirituales, del paisaje y de la gente del Himalaya han sido publicadas en numerosos libros y revistas. Henri Cartier-Bresson dijo sobre su trabajo: “la vida espiritual de Matthieu y su cámara son uno, haciendo que sus imágenes sean fugaces y eternas”.

Miembro del Mind and Life Institute, aficionado a los encuentros y el desarrollo colaborativo entre científicos y estudiantes budistas, sus contribuciones han aparecido en Working with Destructive Emotions (“Trabajando con las emociones destructivas”), editado por Daniel Goleman y en otros muchos libros de ensayo. Está profundamente envuelto en el desarrollo de los efectos del entrenamiento mental sobre el cerebro en las universidades de Madison-Wisconsin, Princeton y Berkeley. En Abril del 2007, fue considerado como el hombre más feliz de la tierra tras años de estudio de su cerebro mediante resonancias magnéticas en el laboratorio de neurociencia afectiva de la universidad de Wisconsin.

Recibió la Orden al Mérito Nacional Francesa por su trabajo humanitario en Asia. Durante los últimos años, Ricard ha dedicado sus esfuerzos y los beneficios económicos de sus publicaciones al proyecto humanitario karuna-shechen.org, incluyendo la construcción y mantenimiento de clínicas, colegios y orfanatos en la región. Desde 1989, ha ejercido como intérprete de frances y asesor personal del décimo cuarto Dalái Lama: Tenzin Gyatso al ser uno de los primeros monjes europeos en hablar y traducir el idioma tibetano.

“El Arte de la Meditación”, en esta obra nos ofrece 11 reflexiones en torno a la meditación que nos han parecido muy interesantes el compartirlas con todos vosotros. Ahí van las once claves de esta persona feliz:

1. La pregunta inicial

¿Donde estás en tu vida? ¿Cuáles han sido tus prioridades hasta este momento y que piensas hacer con el tiempo que te queda? ¿Somos realmente lo mejor que podemos ser? ¿Nos debemos de quedar como estamos? ¿Qué podemos hacer para mejorar? El objetivo de la meditación es el transformar la mente. No tiene que estar asociada con alguna religión en particular. Cada uno de nosotros tiene mente y cada uno de nosotros puede trabajar en ella.

2. ¿Es posible cambiar?

La verdadera pregunta no es si el cambio es deseable, sino si es posible. Es verdad que en general el carácter de una persona no cambia mucho a lo largo de su vida. Pero tan inusual como el cambio pueda parecer, algunas personas si cambian, lo cual demuestra que el cambio es posible. Ningún cambio ocurrirá si dejamos que nuestras tendencias habituales y patrones automáticos de pensamientos se perpetúen o incluso se refuercen, pensamiento tras pensamiento, día tras día, año tras año. Nuestras emociones, estados de ánimo y rasgos de mal carácter son simplemente temporales y elementos circunstanciales de nuestra naturaleza.

3. Un aspecto fundamental de la consciencia

La cualidad primaria de la consciencia es el simplemente saber. La atención consciente hace posible que podamos percibir a todo tipo de fenómenos. Un rayo de luz puede brillar sobre un rostro desfigurado por odio o sobre una cara sonriente; puede brillar sobre una joya o un montón de basura; pero la luz en sí no es ni odiosa ni amorosa, ni sucia ni limpia. El entender que la naturaleza esencial de la consciencia es neutral nos demuestra que es posible cambiar nuestro universo mental; somos capaces de transformar el contenido de nuestros pensamientos y experiencias.

4. Desear no es Suficiente

No tenemos opción acerca de lo que ya somos, pero podemos querer cambiar. Pero el simple deseo no es suficiente. Tenemos que encontrar una manera de que este deseo se convierta en acción. Hay que esforzarse. El interés viene de la seguridad de que estos esfuerzos nos beneficiarán a la larga. Esta misma lógica es la que aplicamos para trabajar con la mente. ¿Cómo vamos a cambiarla sin el menor esfuerzo, con simplemente desearlo? Si transformamos la manera de como percibimos las cosas, transformaremos la calidad de nuestras vidas. Es el tipo de transformación que se logra a través de una forma de entrenamiento mental conocida como meditación.

5. ¿Qué es la Meditación?

La meditación es la práctica que hace posible el cultivo y desarrollo de ciertas cualidades humanas positivas y básicas de la misma manera que otro tipo de entrenamientos hace posible el tocar un instrumento musical o adquirir cualquier otra habilidad. La meditación nos ayuda a familiarizarnos con la manera clara y correcta de ver las cosas y a cultivar cualidades de bienestar que permanecerán en estado durmiente a menos de que hagamos un esfuerzo para extraerlas.

6. Entrenando la Mente

El objeto de la meditación es la mente. La meta de la meditación no es el de apagar la mente o anestesiarla sino de hacerla libre, lúcida y balanceada. El entrenamiento mental es crucial si queremos refinar y agudizar nuestra atención; desarrollar un balance emocional, libertad interior y sabiduría y cultivar el deseo de dedicarnos al bienestar de los demás. Tenemos dentro de nosotros el potencial para desarrollar estas cualidades pero no se desarrollarán por sí solas o simplemente porque lo deseemos. Requieren un entrenamiento. Y todo entrenamiento requiere perseverancia y entusiasmo

7. Refinando la Atención y la Atención Plena

Si queremos observar los mecanismos más sutiles de nuestro funcionamiento mental y tener una influencia sobre ellos tenemos que, de manera absoluta, refinar nuestros poderes de observación hacia el interior. En orden de poder lograr esto, nuestra atención tiene que estar altamente refinada de tal manera que se pueda volver estable y clara.

8. Lo que no es Meditación

La meditación no es un intento para desarrollar una mente en blanco a través de bloquear los pensamientos, lo cual es imposible de cualquier manera. Ni tampoco es el simple proceso de relajación con el cual suspendemos temporalmente los conflictos internos en un estado vago y amorfo de la consciencia. No tiene mucho sentido el descansar en un estado interno de desconcierto. Efectivamente, existe un elemento de relajación en la meditación, pero está asociado al alivio que viene de dejar ir las esperanzas y los miedos, los apegos y los caprichos del ego que continuamente alimentan nuestros conflictos internos.

9. Nos Libera

La manera como manejamos nuestros pensamientos en la meditación no es bloqueándolos o alimentándolos de manera indefinida, sino permitiendo que surjan y que se disuelvan por sí solos en el campo de la atención plena. De esta manera no se posesionan de nuestras mente. Comúnmente comienza con un análisis y continúa con la contemplación y transformación interior. El ser libres es el convertirnos en dueños de nosotros mismos.

10. El Corazón de la Realidad

El objetivo de la meditación es el de hacernos ver la realidad tal como es ahí, en el centro de nuestra experiencia; es el desenmascarar las causas profundas de nuestro sufrimiento y el disipar la confusión mental. Desarrollamos un tipo de entendimiento que viene de una visión más clara de la realidad. Esto no es un proceso meramente intelectual.

11. Liberando la Mente

Para llevar a cabo esta tarea, debemos empezar por calmar a nuestra mente turbulenta. De la vórtice de nuestros pensamientos surgen primero las emociones, luego los comportamientos y cambios de humor y finalmente los hábitos y la personalidad. Lo que surge espontáneamente no necesariamente produce buenos resultados, no más que pensar que lanzando semillas al viento resultará en buenas cosechas. Así que tenemos que comportarnos como buenos campesinos quienes preparan sus campos antes de sembrar sus semillas. Para nosotros, esto significa que la tarea más importante es la de lograr la liberación mediante la maestría de nuestra mente. El logro de la meditación se podría describir como el estado óptimo de ser o como la felicidad genuina. Esta felicidad verdadera y duradera es una profunda sensación de haber realizado el máximo potencial de sabiduría y logro que tenemos dentro de nosotros. Trabajar en pos de esta realización es una aventura en la que vale la pena embarcarse.

Fuente del texto Wikipedia y de las reflexiones “El Arte de la Meditación” de Matthieu Ricard.

 

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