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Permanecer Centrado

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En los tiempos de Buda, en la India, la costumbre mandaba que a la mujer más hermosa de la ciudad no se le permitiera casarse con nadie, porque eso crearía celos, conflictos, luchas. Por eso la mujer mas bella tenía que convertirse en la nagarvadhu; la esposa de toda la ciudad.

No era algo deshonroso; al contrario, eran muy respetadas. No eran prostitutas ordinarias, sólo eran visitadas por los reyes, los príncipes y generales: el estrato más elevado de la sociedad.

Amparali era muy hermosa. Un día estaba de pie en su terraza y vio a un monje budista. Nunca se había enamorado de nadie, y se enamoro de él de repente: un hombre joven con una gran presencia, conciencia, gracia. Su manera de andar… corrió a él y le dijo: -Dentro de tres días va a empezar la estación de las lluvias… Los monjes budistas no se trasladan durante los cuatro meses que dura la época de las lluvias. -Te invito a quedarte en mi casa durante esos cuatro meses -Dijo Amparali- Se lo preguntare a mi maestro. Si me lo permite, vendré -respondió el joven monje.

El monje vino, tocó los pies de Buda y le contó la historia: -Me ha pedido que me quede cuatro meses en su casa. Le he dicho que se lo diría a mi maestro, y por eso he venido…; lo que tú digas. Buda le miro a los ojos y dijo: -Puedes quedarte allí. Fue una gran sorpresa. Diez mil monjes… se hizo un gran silencio, pero había mucho enfado, muchos celos. Cuando el monje se fue a casa de Amparali, los demás comenzaron a comentar: -Toda la ciudad esta asombrada. Solo se habla de una cosa; que un monje budista esta en casa de Amparali -Guardad silencio -dijo Buda -confío en mi monje. Le he mirado a los ojos y no he visto deseo en ellos. Si hubiera dicho que no, él no lo habría sentido en absoluto. Le dije que sí… y él se ha ido. Confío en su conciencia, en su meditación. ¿Por que estáis tan agitados y preocupados?

Cuatro meses después el monje volvió, tocó los pies de Buda, y detrás de él venía Amparali vestida como una monja budista. Tocó los pies de Buda y dijo; -He intentado mis mejores artes para seducir a tu monje, pero fue el quien me sedujo a mí. Me ha convencido con su presencia y con su conciencia de que la verdadera vida es la que se halla a tus pies. Y Buda dijo a la asamblea: -¿Estáis ahora satisfechos o no?

Si la meditación es profunda, si la conciencia es clara, nada puede alterarla. Y Amparali se convirtió en una de las mujeres iluminadas entre los discípulos de Buda.

Publicado en sabiasreflexiones.com

 

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