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Saber ver

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Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba.
Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera:

- Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme.

En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que estaba escondido, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

- Señor, te pedí ángeles, no una araña.

Y continuó:

- Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme.

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y éste quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escuchó esta conversación:

- ¡Vamos, entremos a esta cueva!

- No. ¡No ves que hasta hay telarañas!, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las demás.

Si le pides a Dios un árbol te lo dará en forma de semilla.

Historia recopilada por Pedro Alonso en Historias de Luz y Sabiduría.

 

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