Blog

Un almacen muy especial

Un almacen muy especial

Era un hombre que paseaba por el centro de una gran ciudad pretendiendo comprar un regalo. De pronto vio un almacén que se anunciaba con grandes luces y que decía: “¡Aquí encontrarás lo que buscas!”.

Muy intrigado entró en aquel almacén y fue recibido por un empleado muy bien vestido que con trato muy amable le dijo:

- Sea usted bienvenido. ¿En qué podemos servirle?

- Bueno -respondió el hombre tratando de desubicar al vendedor – como dicen que aquí tienen lo que busco, tal vez puedan venderme un buen paquete de felicidad y amor.

- Con todo gusto Señor. ¿Algo más que desee?

Muy sorprendido por la respuesta preguntó si realmente era cierto que tenían lo que pedía.

- Lo tenemos Señor. Todo lo que usted busque se lo podemos proporcionar. ¿Qué otra cosa necesita?

- Bueno… quisiera también fortaleza, justicia, templanza y paciencia.

- Buena elección Señor. ¿Algo más que quiera llevar?

- ¿Es que puedo pedir más? – preguntó con sonrisa nerviosa.

El empleado asintió con sonrisa afable.

- ¿Qué le parece si me vende también, paz y armonía para mi familia, comprensión y respeto para mis hijos, mis amigos y que nunca me falte el trabajo?

- Con todo gusto Señor. ¿Algo más?

- ¿Pero es que acaso puedo pedir más?, respondió nervioso.

- Insisto, todo lo que usted quiera lo tenemos Señor.

- Bueno… todo eso que le he pedido lo quiero también para mis empleados, para mi país y…. y para todo el mundo. ¿Es posible?

- Sí Señor. Es posible. En un momento le preparo su pedido.

El empleado lo dejó por un momento mientras el hombre se quedó con sonrisa llena de incredulidad. Cuando el empleado volvió con un pequeño sobre en la mano, se lo entregó diciendo:

- Fue un placer servirle. Aquí tiene lo que usted me pidió.

El hombre tomo el sobre con verdadera extrañeza y dijo.

- ¿Es una broma verdad?

- No Señor. Todo lo que usted pidió esta contenido en ese sobre.

El hombre abrió el sobre y al encontrar unas pequeñas semillas, exclamó.

- ¡Qué es esto!. Son sólo semillas.

- Así es, respondió el empleado, para que Usted obtenga lo que ha solicitado, deberá sembrar esas semillas y cuidar su crecimiento con esmero. Si Usted las deposita en tierra fértil, obtendrá los frutos que usted me ha solicitado.

Y es que en verdad nadie puede hacer nada por nosotros sino darnos una semilla, un consejo o una ayuda, y luego deberemos ser nosotros quienes hagamos realidad nuestros deseos y quienes construyamos nuestra vida.

Historia recopilada por Pedro Alonso en Historias de Luz y Sabiduría

 

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: